sino teniendo en cuenta el sentido general del contexto. Esta es la regla del contexto, una regla fundamental de interpretación. Su significado es que, antes de hacer uso de una frase extraída de un texto, debemos haber leído el texto en su totalidad; prohíbe el relleno de una obra moderna con citas, es decir, jirones de frases arrancados de pasajes sin tener en cuenta el sentido especial que les otorga el contexto.
Estas reglas, si se aplicaran rigurosamente, constituirían un método exacto de interpretación que apenas dejaría margen para el error, pero exigirían un consumo enorme de tiempo.
¡Qué inmensa cantidad de trabajo sería necesaria si, en el caso de cada palabra, tuviéramos que determinar mediante una operación especial su significado en la lengua de la época, del país, del autor y en el contexto!
Sin embargo, este es el trabajo que exige una traducción bien hecha: en el caso de algunas obras antiguas de gran valor literario se ha llevado a cabo; para la masa de documentos históricos nos conformamos, en la práctica, con un método abreviado.
Todas las palabras no están igualmente sujetas a variaciones de significado; la mayoría de ellas conservan un significado bastante uniforme en todos los autores y en todos los períodos. Podemos, por tanto, darnos por satisfechos estudiando especialmente aquellas expresiones que, por su naturaleza, son susceptibles de adquirir diferentes significados: primero, las expresiones hechas que, al