religiosas, inventos y descubrimientos) necesarios para la comprensión de la evolución política.
Para construir la historia general es necesario buscar todos los hechos que, por haber producido cambios, pueden explicar ya sea el estado de una sociedad o una de sus evoluciones. Debemos buscarlos entre todas las clases de hechos, desplazamientos de población, innovaciones artísticas, científicas, religiosas, técnicas, cambios en el personal del gobierno, revoluciones, guerras, descubrimientos de países.
Lo importante es que el hecho haya tenido una influencia decisiva. Debemos, por tanto, resistir la tentación natural de dividir los hechos en grandes y pequeños.
Cuesta admitir que los grandes efectos puedan tener causas pequeñas, que la nariz de Cleopatra haya podido marcar la diferencia en el Imperio Romano. Esta repugnancia es de orden metafísico; brota de una opinión preconcebida sobre el gobierno del mundo.
En todas las ciencias que se ocupan de una evolución encontramos hechos individuales que sirven como puntos de partida para series de vastas transformaciones.
- Una manada de caballos traída por los españoles ha poblado toda América del Sur.
- En una crecida, la rama de un árbol puede contener una corriente y transformar el aspecto de un valle.
En la evolución humana nos encontramos con grandes transformaciones que no tienen una causa inteligible más allá de un accidente individual. En el siglo XVI, Inglaterra cambió de religión tres veces a la muerte de un soberano (Enrique VIII, Eduardo VI,