de Openshaw y el titular «Tragedia cerca del puente de Waterloo». He aquí el relato:
“ —Entre las nueve y las diez de la noche pasada, el agente de policía Cook, de la División H, de servicio cerca del puente de Waterloo, oyó una petición de ayuda y un chapoteo en el agua.
La noche, sin embargo, era sumamente oscura y tempestuosa, de modo que, a pesar de la ayuda de varios transeúntes, fue absolutamente imposible efectuar el rescate. No obstante, se dio la voz de alarma y, con la ayuda de la policía fluvial, el cuerpo fue recuperado al fin.
Resultó ser el de un joven caballero cuyo nombre, según se desprende de un sobre que se encontró en su bolsillo, era John Openshaw, y cuya residencia se encuentra cerca de Horsham.
Se conjetura que pudo haber estado apresurándose para alcanzar el último tren en la estación de Waterloo, y que en su prisa y en la extrema oscuridad perdió el camino y cayó por el borde de uno de los pequeños embarcaderos para vapores fluviales.
El cuerpo no presentaba señales de violencia, y no cabe duda de que el difunto había sido víctima de un desafortunado accidente, el cual debería tener el efecto de llamar la atención de las autoridades sobre el estado de los desembarcaderos fluviales”.
Nos sentamos en silencio durante unos minutos, Holmes más deprimido y afectado de lo que jamás le había visto.
—Eso hiere mi orgullo, Watson —dijo por fin—. Es un sentimiento mezquino, sin duda, pero hiere mi orgullo. Ahora se convierte en un asunto personal para mí y, si Dios me concede salud, echaré mano a esta banda.