disjecta membra de mi difunto conocido. No, señor; creo que, con su permiso, voy a limitar mi atención al excelente pájaro que veo en el
Sherlock Holmes me miró de reojo con fijeza y se encogió levemente de hombros.
—Ahí tiene su sombrero, pues, y ahí su pájaro —dijo—. A propósito, ¿le molestaría decirme de dónde sacó el otro? Soy algo aficionado a las aves de corral y raras veces he visto un ganso mejor criado.
—Desde luego, señor —dijo Baker, que se había levantado y se había colocado bajo el brazo su recién adquirida propiedad.
«Somos unos cuantos los que frecuentamos la Alpha Inn, cerca del Museo; ya comprende usted que durante el día se nos puede encontrar en el propio Museo. Este año nuestro buen