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nydus/The Adventures of Sherlock HolmesPublic
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El secreto de las hayas de cobre

llevó en su carro hasta las Hayas Cobre. Está, como dijo, maravillosamente situada, pero no es hermosa en sí misma, ya que es una casa grande, cuadrada, de bloque, encalada, pero toda manchada y veteada por la humedad y el mal tiempo.

Tiene unos terrenos alrededor, bosques por tres lados, y por el cuarto un campo que desciende hacia la carretera principal de Southampton, la cual serpentea pasando a unas cien yardas de la puerta principal. Este terreno del frente pertenece a la casa, pero los bosques de alrededor forman parte de las reservas de lord Southerton. Un grupo de hayas cobrizas situado inmediatamente en frente de la puerta del vestíbulo le ha dado nombre al lugar.

“Me llevó mi empleador, que se mostró tan afable como siempre, y esa noche me presentó a su esposa y a la criatura.

No había nada de cierto, Mr. Holmes, en la conjetura que nos pareció probable en sus habitaciones de Baker Street. Mrs. Rucastle no está loca. La encontré reducida a una mujer silenciosa, de pálido rostro, mucho más joven que su marido, de no más de treinta años, según creo, mientras que él difícilmente baja de los cuarenta y cinco.

De su conversación he deducido que llevan casados unos siete años, que él era viudo y que su única hija del primer matrimonio es la que se ha marchado a Filadelfia. El señor Rucastle me confió en privado que el motivo de su marcha fue que sentía una aversión irracional hacia su madrastra. Como la hija no debía de tener menos de veinte años, me imagino perfectamente que su posición debió de ser incómoda con la joven esposa

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