y tengo entendido que hay más vacantes que hombres, de modo que los patronos están desesperados sin saber qué hacer con el dinero. Si tan solo mi pelo cambiara de color, aquí tendría un bonito y cómodo puestito listo para
“—Pues bien, ¿qué es, entonces? —le pregunté.”
Veré usted, Mr. Holmes, soy un hombre muy casero, y como mi negocio venía a mí en vez de tener que ir yo a él, a menudo pasaba semanas enteras sin poner un pie fuera del felpudo. De ese modo no me enteraba mucho de lo que pasaba afuera, y siempre agradecía un poco de noticias.
—«¿Nunca ha oído hablar de la Liga de los Pelirrojos? —preguntó con los ojos abiertos de par in par».
“ ‘Nunca.’
« “Por eso me extraña, pues usted mismo cumple los requisitos