establos.
—¿El callejón de los establos? —Alzó sus oscuras cejas—. ¿Qué puede esperar encontrar ahí? ¡Ah! este, supongo, es usted. Confío, caballero, en que logre demostrar lo que estoy segura es la verdad, que mi primo Arthur es inocente de este crimen.
—Comparto plenamente su opinión, y confío, al igual que usted, en que podamos demostrarlo —respondió Holmes, volviendo a la estera para quitarse la nieve de los zapatos—. Creo tener el honor de dirigirme a la señorita Mary Holder. ¿Puedo hacerle una o dos preguntas?
—Hágalo se lo ruego, caballero, si eso puede ayudar a esclarecer este horrible asunto.
¿No oíste nada anoche?
—Nada, hasta que mi tío aquí presente comenzó a hablar en voz alta. Oí eso y bajé.
“You shut up the windows and doors the night before. Did you fasten all the windows?”