había venido abajo en parte, una imagen de ruina.
La parte central estaba poco mejor conservada, pero el bloque de la derecha era comparativamente moderno, y los estores de las ventanas, junto con el humo azul que ascendía de las chimeneas, indicaban que era allí donde residía la familia.
Se habían montado unos andamios contra la pared del fondo y se había roto la mampostería, pero en el momento de nuestra visita no había señales de ningún obrero.
Holmes paseaba lentamente de arriba abajo por el césped mal cuidado y examinaba con profunda atención el exterior de las ventanas.
—Esto, supongo, pertenece a la habitación en la que solía dormir usted; la del centro, a la de su hermana, y la que está junto al edificio principal, al aposento del Dr.