en un extremo de esta cadena, tenemos en el otro a un hombre que seguramente se arriesga a siete años de trabajos forzados a menos que podamos demostrar su inocencia. Es posible que nuestra investigación no haga más que confirmar su culpabilidad; pero, en cualquier caso, tenemos una línea de investigación que la policía ha pasado por alto y que una casualidad singular ha puesto en nuestras manos. Sigámosla hasta las últimas consecuencias. ¡Las caras hacia el sur, pues, y paso
Pasamos por Holborn, bajamos por Endell Street y, a través de un laberinto de barrios bajos, fuimos a dar al mercado de Covent Garden.
Uno de los puestos más grandes llevaba el nombre de Breckinridge, y el propietario, un hombre de aspecto caballuno, con cara afilada y