—exclamó Lestrade con cierta acritud.
—Temo, Holmes, que no es usted muy práctico con sus deducciones y sus inferencias. Ha cometido dos errores en otros tantos minutos. Este vestido sí compromete a la señorita Flora Millar.
¿Y cómo?
—En el vestido hay un bolsillo. En el bolsillo hay un tarjetero. En el tarjetero hay una nota. Y aquí está la nota misma. —La arrojó con fuerza sobre la mesa frente a él—. Escuchen esto: «Me verá cuando todo esté listo. Venga enseguida. F. H. M.». Pues bien, mi teoría desde el principio ha sido que Lord St. Simon fue atraído mediante engaños por Flora Millar, y que ella, con cómplices sin duda, fue la responsable de su desaparición. Aquí, firmada con sus iniciales, está la mismísima nota que, sin