importa menos que el interés de su caso. Es muy posible, sin embargo, que a este nuevo caso tampoco le falte eso último. Últimamente ha estado leyendo los periódicos con atención, ¿no es así?
—Eso parece —dije con desconsuelo, señalando un enorme bulto en el rincón—. No he tenido otra cosa que hacer.
—Es una suerte, pues tal vez pueda usted ponerme al corriente. Yo no leo nada aparte de las noticias policiales y la sección de avisos por anónimos. Esta última siempre resulta instructiva. Pero si ha seguido los acontecimientos recientes con tanta atención, ¿debe de haber leído acerca de lord St. Simon y su boda?
—Oh, sí, con el más profundo interés.
—Eso está bien. La carta que tengo en la mano es de lord St.