“Tan solo hace dos días yo era un hombre feliz y próspero, sin una sola preocupación en el mundo. Ahora me veo reducido a una vejez solitaria y deshonrada. Una pena viene pisándole los talones a otra. Mi sobrina, Mary, me ha abandonado”.
“¿Abandonada?”
“Sí. Su cama esta mañana no había sido deshecha, su habitación estaba vacía y sobre la mesa del recibidor había una nota para mí. Anoche le había dicho, con tristeza y no con ira, que si se hubiera casado con mi muchacho, tal vez las cosas le habrían ido bien a él. Quizás fue una falta de tacto por mi parte decirlo. A ese comentario es al que se refiere en esta nota:
“ ‘Queridísimo tío: Siento que le he acarreado problemas y que, de haber actuado de otro modo, esta terrible desgracia