está jugando? Hable claro de una vez.
—Es bastante claro. Me gustaría saber quién le vendió los gansos que suministró al «Alpha».
—Pues entonces, no te lo diré. ¡Y ya está!
“Oh, es un asunto sin importancia; pero no sé por qué ha de ponerse usted así por semejante nadería”.
—¡Caliente! Caliente estaría usted también, tal vez, si le dieran tanto la lata como a mí. Cuando pago buen dinero por un buen artículo, debería terminarse el asunto; pero es un «¿Dónde están los gansos?» y un «¿A quién le vendió los gansos?» y un «¿Cuánto pide por los gansos?». Cualquiera diría que son los únicos gansos del mundo, a juzgar por el alboroto que se arma con ellos.
—Bueno, yo no tengo ninguna relación con las otras