a media milla más o menos de la casa, y luego regresé con una sensación de gran alivio.
Una horrible duda vino a mi mente al acercarme a la puerta por si el perro estuviera suelto, pero recordé que Toller se había emborrachado hasta quedar insensible esa noche, y sabía que él era el único en la casa que tenía alguna influencia sobre la salvaje criatura, o que se atrevería a ponerlo en libertad.
Me colé sin ser vista y pasé la mitad de la noche despierta de alegría al pensar en verte. No me costó nada conseguir permiso para venir a Winchester esta mañana, pero tengo que estar de vuelta antes de las tres, porque el señor y la señora Rucastle van a hacer una visita y estarán fuera toda la tarde, así que tengo que cuidar