resolver en la mente, se pasaba días, e incluso una semana entera, sin descansar, dándole vueltas, reordenando los datos, mirándolo desde todos los puntos de vista hasta que lograba descifrarlo o se convencía de que sus datos eran insuficientes.
Pronto me quedó claro que se estaba preparando para una sesión de toda la noche. Se quitó la chaqueta y el chaleco, se puso una gran bata azul y luego anduvo por la habitación recolectando almohadas de su cama y cojines del sofá y de los sillones. Con ellos construyó una especie de diván oriental, sobre el cual se instaló con las piernas cruzadas, con una onza de tabaco picado y una caja de cerillas dispuestas frente a él.
A la tenue luz de la lámpara lo vi sentado allí, una vieja pipa