Le ruego que me diga, ¿qué medidas tomó cuando encontró la tarjeta en la
—Me quedé de piedra, señor. No sabía qué hacer. Luego fui a las oficinas de alrededor, pero ninguna parecía saber nada al respecto. Finalmente, fui a ver al propietario, que es un contable que vive en la planta baja, y le pregunté si podía decirme qué había sido de la Liga de los Pelirrojos. Me contestó que jamás había oído hablar de semejante entidad. Entonces le pregunté quién era el señor Duncan Ross. Me respondió que ese nombre era nuevo para él.
—«Pues —dije—, el caballero del número 4».
“ ‘¿Qué, el pelirrojo?’
“ ‘Sí.’
—«Oh —dijo él—, se llamaba William Morris. Era un abogado y utilizaba mi despacho como una comodidad temporal hasta que sus nuevas dependencias estuvieran listas. Se