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nydus/Two Treatises of GovernmentPublic
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I. De la esclavitud

jamás podremos deshacernos de la una hasta que nos desprendamos de la otra. Las Escrituras o la razón, estoy seguro, no dicen tal cosa en ninguna parte, a pesar del estruendo del derecho divino, como si la autoridad divina nos hubiera sometido a la voluntad ilimitada de otro. ¡Un estado admirable de la humanidad, y que no habían tenido la inteligencia de descubrir hasta esta última época! Pues, aunque sir Robert Filmer parece condenar la novedad de la opinión contraria ( Patr. , p. 3), creo que le será difícil encontrar otra época o país del mundo, salvo este, que haya afirmado que la monarquía es jure divino . Y él mismo confiesa ( Patr. , p. 4): «Que Heyward, Blackwood, Barclay y otros, que han defendido valientemente el derecho de los reyes en la mayoría de los puntos, jamás pensaron en esto, sino que, por unánime consentimiento, admitieron la libertad y la igualdad naturales de la humanidad».

Por quién vino esta doctrina a ser propugnada por primera vez, y a ponerse de moda entre nosotros, y qué tristes efectos originó, se lo dejo a los historiadores para que lorelaten, o a la memoria de aquellos que fueron contemporáneos de Sibthorp y Manwaring para que lo recuerden.

Mi propósito actual es únicamente examinar lo que Sir Robert Filmer, a quien se le reconoce haber llevado este argumento más lejos y se supone que lo ha perfeccionado, ha dicho al respecto: pues de él todos los que querían estar tan a la moda como el francés en la corte, han aprendido, y repiten sin vacilar, este breve sistema político, a saber:

«Los hombres no nacen libres, y por tanto jamás pudieron tener la libertad de elegir ni a los gobernantes ni las formas de gobierno».

Los príncipes tienen su poder absoluto, y por derecho divino; pues los esclavos nunca pudieron tener derecho a pactar o consentir. Adán fue un monarca absoluto, y lo son todos los príncipes desde entonces.

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