lo son sin él, y este sueño de la soberanía natural del heredero de Adán no sirve para nada en cuanto a la obediencia y al gobierno: > pues si los reyes tienen derecho al dominio y a la obediencia de sus súbditos, los cuales no son, ni pueden ser posiblemente, herederos de Adán, ¿de qué sirve tal título, cuando estamos obligados a
Si los reyes, que no son herederos de Adán, no tienen derecho a la soberanía, todos somos libres hasta que nuestro autor, o cualquier otra persona por él, nos muestre al legítimo heredero de Adán.
Si solo hay un heredero de Adán, no puede haber más que un rey legítimo en el mundo, y nadie en conciencia puede estar obligado a la obediencia hasta que se resuelva quién es este; pues puede ser cualquiera de quien no se sepa que pertenece a una rama menor, y todos los demás tienen títulos iguales.
Si hubiere más de un heredero de Adán, cada uno es su heredero, y por consiguiente cada uno tiene el poder real: pues si dos hijos pueden ser herederos juntamente, entonces todos los hijos son por igual herederos, y por tanto todos lo son, al ser todos hijos, o hijos de los hijos de Adán.
Entre estos dos, el derecho de heredero no puede sostenerse; pues según él, o bien un solo hombre, o todos los hombres son reyes.
Tómese el que se prefiera, esto disuelve los vínculos del gobierno y la obediencia; puesto que si todos los hombres son herederos, no pueden deberle obediencia a nadie; si solo uno, nadie puede estar obligado a rendirle obediencia hasta que sea conocido y su título demostrado.