(pues rara vez llega a cuatro o cinco) es el mayor daño que por lo general puede causarse: en cuanto al dinero y otras riquezas y tesoros arrebatados, estos no son bienes de la naturaleza; poseen tan solo un valor fantástico e imaginario, pues la naturaleza no les ha otorgado tal condición; según su patrón, no tienen mayor valor que el wampompeke de los americanos para un príncipe europeo, o que el dinero de plata de Europa lo habría tenido antiguamente para un americano. Y el producto de cinco años no vale lo que la herencia perpetua de la tierra, allí donde todo está poseído y no queda nada yermo que pueda ser ocupado por aquel a quien se ha desposeído; lo cual se concederá fácilmente si uno prescinde del valor imaginario del dinero, siendo la desproporción mayor que la existente entre cinco y quinientos; aunque, al mismo tiempo, el producto de medio año vale más que la herencia allí donde, al haber más tierra de la que los habitantes poseen y aprovechan, cualquiera tiene libertad para servirse de lo yermo; pero en tales lugares los vencedores se preocupan poco de tomar posesión de las tierras de los vencidos. Ningún daño, por tanto, que los hombres en el estado de naturaleza (tal como lo están todos los príncipes y gobiernos unos respecto de otros) sufran los unos de los otros, puede conferir al vencedor el poder de desposeer a la posteridad del vencido y expulsarla de esa herencia que debe ser posesión de estos y de sus descendientes por todas las generaciones. El vencedor, en verdad, estará tentado de considerarse amo; y es propia condición de los subyugados el no poder disputar su derecho. Pero si eso es todo, no otorga más título que el que la mera fuerza concede al más fuerte sobre el más débil; y, según este razonamiento, el más fuerte tendrá derecho a todo aquello que le plazca apoderarse.
Sobre aquellos, pues, que se unieron a él en la guerra, y sobre los del país subyugado que no se le opusieron, y la posteridad incluso de aquellos que lo hicieron, el conquistador, aun en una guerra justa, no tiene, por su conquista, derecho alguno de dominio: son libres de cualquier sujeción a él, y si su anterior gobierno se disuelve, están en libertad de comenzar y erigir otro para sí mismos.