obrar, como pertenecientes propiamente a ello, dentro de los límites de la ley a la que está sujeto. Pero mientras se encuentre en un estado en el que no posea un entendimiento propio para dirigir su voluntad, no ha de tener ninguna voluntad propia que seguir; quien entiende por él, debe también querer por él; debe dictaminar su voluntad y regular sus acciones: mas cuando llega al estado que hizo a su padre un hombre libre, el hijo es también un hombre libre.
Esto se cumple en todas las leyes a las que está sujeto un hombre, ya sean naturales o civiles. ¿Está un hombre sujeto a la ley de la naturaleza? ¿Qué lo hizo libre de esa ley? ¿Qué le dio la libre disposición de su propiedad según su propia voluntad, dentro de los límites de esa ley? Respondo: un estado de madurez en el cual se puede suponer que es capaz de conocer esa ley, para poder así mantener sus acciones dentro de los confines de la misma. Cuando ha adquirido ese estado, se presume que sabe hasta qué punto esa ley ha de ser su guía y hasta dónde puede hacer uso de su libertad, y así es como llega a poseerla; hasta entonces, alguien más debe guiarlo, de quien se presume que sabe hasta dónde la ley permite la libertad. Si tal estado de razón, tal edad de discreción lo hizo libre, lo mismo hará libre a su hijo también. ¿Está un hombre sujeto a la ley de Inglaterra? ¿Qué lo hizo libre de esa ley? Es decir, ¿qué le dio la libertad de disponer de sus acciones y posesiones según su propia voluntad dentro del permiso de esa ley? Una capacidad de conocer dicha ley, la cual es supuesta por esta a la edad de veintiún años, y en algunos casos antes. Si esto hizo libre al padre, hará libre al hijo también. Hasta entonces vemos que la ley no permite que el hijo tenga voluntad propia, sino que ha de ser guiado por la voluntad de