«Adán», dice, «al habérsele ordenado que se multiplicara y poblara la tierra, y la sojuzgara, y habiéndosele dado dominio sobre todas las criaturas, era por ello el monarca de todo el mundo; ninguno de sus descendientes tenía derecho alguno a poseer cosa alguna sino por su concesión o permiso, o por sucesión de
Entendamos entonces por monarca, propietario del mundo y por designio, la donación real de Dios y la concesión positiva revelada hecha a Adán, Gén. 1:28, como vemos que el propio Sir Robert hace en este pasaje paralelo; y entonces su argumento quedará así:
«por la concesión positiva de Dios: tan pronto como Adán fue creado, fue propietario del mundo, porque por derecho natural le correspondía a Adán ser gobernador de su posteridad».
En la cual forma de argumentar hay dos falsedades manifiestas.
- Primero, es falso que Dios hiciera esa concesión a Adán tan pronto como fue creado, ya que, aunque aparece en el texto inmediatamente después de su creación, es evidente que no pudo ser dicha a Adán hasta después de que Eva fuera creada y llevada ante él;
- y ¿cómo pudo ser entonces monarca por nombramiento tan pronto como fue creado, especialmente dado que él llama, si no me equivoco, a lo que Dios le dice a Eva (Gén. 3:16), la concesión original del gobierno, la cual, al no tener lugar sino hasta después de la caída, cuando Adán estaba algo distante —al menos en el tiempo— y muy distante en su condición, de su creación, no alcanzo a ver cómo nuestro A. puede decir en este sentido que, «por nombramiento de Dios, tan pronto como Adán fue creado, era monarca del mundo»?