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nydus/Two Treatises of GovernmentPublic
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III. Del derecho de Adán a la soberanía por creación

Robert era autor antes de escribir su libro; no en acto, es verdad, sino en hábito; pues una vez que lo hubo publicado, le correspondía por derecho natural ser autor, tanto como a Adán le correspondía ser gobernador de sus hijos cuando los hubo engendrado; y si el ser tal monarca del mundo, un monarca absoluto en hábito, pero no en acto, sirve para el caso, no envidiaría mucho a ninguno de los amigos de sir Robert que este tuviera a bien concedérselo benévolamente; aunque incluso esto del acto y del hábito, si significara algo más que la habilidad de nuestro A. para las distinciones, no viene al caso en este lugar. Pues la cuestión aquí no trata sobre el ejercicio real del gobierno por parte de Adán, sino sobre el tener realmente derecho a ser gobernador. El gobierno, dice nuestro A., «le correspondía a Adán por derecho natural»: ¿qué es este derecho natural? Un derecho que los padres tienen sobre sus hijos por el hecho de engendrarlos; generatione jus acquiritur parentibus in liberos, dice nuestro A. citando a Grocio, de J. B. P. L. 2. C. 5. S. 1. El derecho, por tanto, se sigue de la procreación al surgir de ella; de modo que, según esta forma de razonar o de distinguir de nuestro A., Adán, tan pronto como fue creado, poseía un título solo en hábito, y no en acto, lo que en buen romance significa que, en realidad, no tenía título alguno.

Para hablar menos cultamente, y con mayor inteligibilidad, puede decirse de Adán que estuvo en posibilidad de ser gobernador, ya que le era posible engendrar hijos y, mediante ello, adquirir ese derecho natural —sea el que fuere— para gobernarlos que de ahí se deriva; mas ¿qué conexión tiene esto con la creación de Adán como para hacerle afirmar que, «tan pronto como fue creado, era monarca del mundo»? Pues bien puede decirse de Noé que, tan pronto como nació, era monarca del mundo, ya que estuvo en posibilidad (lo cual, en el sentido de nuestro A., es suficiente para hacer a un monarca, «un monarca en potencia») de sobrevivir a todo el género humano, excepto a su propia progenie.

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