“Que no se encuentran ejemplos en la historia de un grupo de hombres independientes y iguales entre sí, que se hayan reunido y de esta manera hayan dado inicio y establecido un
En segundo lugar,
“Es imposible por derecho que los hombres actúen así, porque, al haber nacido todos bajo un gobierno, deben someterse a este y no tienen la libertad de fundar uno nuevo”.
A lo primero hay que responder esto: que no es de extrañar en absoluto que la historia nos dé muy poca cuenta de los hombres que vivieron juntos en el estado de naturaleza. Los inconvenientes de esa condición, y el amor y la necesidad de la sociedad, tan pronto como reunieron a un cierto número de ellos, hicieron que se unieran e incorporaran al instante, si es que pretendían seguir juntos. Y si no podemos suponer que los hombres hayan estado jamás en el estado de naturaleza porque no oímos hablar mucho de ellos en tal estado, con el mismo fundamento podemos suponer que los ejércitos de Salmanasar o de Jerjes nunca fueron niños, puesto que poco oímos de ellos hasta que fueron hombres y se incorporaron en ejércitos. El gobierno es en todas partes anterior a los registros, y las letras rara vez se introducen entre un pueblo hasta que una larga continuación de la sociedad civil ha provisto, mediante otras artes más necesarias, a su seguridad, comodidad y abundancia; y entonces comienzan a interesarse por la historia de sus fundadores y a investigar sus orígenes cuando ya ha sobrevivido a la memoria de estos; porque a las repúblicas les ocurre lo que a los particulares: por lo general ignoran sus propios nacimientos e