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Capítulo VII. Los estereotipos como defensa

que explica el buen trato a los esclavos. "Supóngase que fuera legal que un esclavo fuera golpeado por un ciudadano; sucedería con frecuencia que un ateniense podría ser confundido con un esclavo o un extranjero y recibir una paliza; ya que el pueblo ateniense no va mejor vestido que el esclavo o el extranjero, ni hay superioridad alguna en su aspecto personal". Esta falta de distinción tendería naturalmente a disolver la institución. Si los hombres libres y los esclavos tenían el mismo aspecto, ¿qué base había para tratarlos de forma tan diferente? Fue esta confusión la que Aristóteles se propuso disipar en el primer libro de su Política. Con un instinto infalible comprendió que, para justificar la esclavitud, debía enseñar a los griegos una manera de ver a sus esclavos que fuera acorde con la continuidad de la esclavitud.

Así, decía Aristóteles, hay seres que son esclavos por naturaleza. [Footnote: Política, lib. 1, cap. 5.] «Es, por lo tanto, por naturaleza esclavo quien es capaz de pertenecer a otro —y por ello le pertenece—». Todo esto en realidad solo dice que quienquiera que resulte ser esclavo está destinado a serlo por naturaleza. Lógicamente la afirmación no tiene valor, pero en realidad no es una proposición en absoluto, y la lógica no tiene nada que ver con ello. Es un estereotipo, o más bien forma parte de un estereotipo. El resto se sigue casi de inmediato. Tras afirmar que los esclavos perciben la razón, pero no están dotados de su uso, Aristóteles insiste en que «es intención de la naturaleza hacer los cuerpos de los esclavos y de los hombres libres diferentes entre sí, de modo que el de unos sea robusto para los menesteres necesarios, y el de los otros erecto; inútiles en verdad para tales labores serviles, pero aptos para la vida civil... Es evidente, pues, que unos hombres son libres por naturaleza y otros esclavos...»

Si nos preguntamos qué le pasa al argumento de Aristóteles, descubrimos que ha comenzado por erigir una gran barrera entre él y los hechos. Cuando hubo dicho que aquellos que son esclavos están por naturaleza destinados a ser esclavos, excluyó de un solo plumazo la fatal cuestión de

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