dificultad, casi insalvable, de hallar espacio suficiente en el que incluso el mejor periodista pueda hacer plausible un punto de vista no convencional. Proviene de la necesidad económica de interesar al lector con rapidez, y del riesgo económico que implica no interesarlo en absoluto, o de ofenderlo con noticias inesperadas descritas de forma insuficiente o torpe.
Todas estas dificultades combinadas generan incertidumbre en el editor cuando hay cuestiones peligrosas en juego, y le llevan naturalmente a preferir el hecho indiscutible y un tratamiento más fácilmente adaptado al interés del lector. El hecho indiscutible y el interés fácil son la huelga misma y los inconvenientes para el lector.
Todas las verdades más sutiles y profundas son, en la actual organización de la industria, verdades muy poco fiables. Implican juicios sobre niveles de vida, productividad y derechos humanos que son infinitamente debatibles a falta de un registro exacto y de un análisis cuantitativo.
Y en tanto que estas no existan en la industria, el flujo de noticias al respecto tenderá, como decía Emerson,