# LA CAPTACIÓN DEL INTERÉS
I
PERO la mente humana no es una película que registra de una vez por todas cada impresión que entra a través de sus obtusadores y lentes. La mente humana es infinita y persistentemente creativa. Las imágenes se desvanecen o se combinan, se agudizan aquí, se condensan allá, a medida que las hacemos más plenamente nuestras. No yacen inertes sobre la superficie de la mente, sino que la facultad poética las reelabora para convertirlas en una expresión personal de nosotros mismos. Distribuimos el énfasis y participamos en la acción.
Para lograr esto tendemos a personalizar las cantidades y a dramatizar las relaciones. A modo de alegoría, salvo en las mentes sumamente sofisticadas, se representan los asuntos del mundo. Los Movimientos Sociales, las Fuerzas Económicas, los Intereses Nacionales, la Opinión Pública son tratados como personas, o personas como el Papa, el Presidente, Lenin, Morgan o el Rey se convierten en ideas e instituciones. El más profundo de todos los estereotipos es el estereotipo humano, que atribuye naturaleza humana a cosas inanimadas o colectivas.
La desconcertante variedad de nuestras impresiones, aun después de haber sido censuradas de todo tipo de maneras, tiende a obligarnos a adoptar la mayor economía de la alegoría.
Tan grande es la muchedumbre de las cosas que no podemos mantenerlas vívidamente en la mente. Por lo general, entonces, las ponemos nombre, y dejamos que el nombre represente toda la impresión.