SÍ O NO
1
Los símbolos son a menudo tan útiles y de un poder tan misterioso que la palabra misma exhala un glamour mágico. Al pensar en los símbolos, resulta tentador tratarlos como si poseyeran energía independiente.
Sin embargo, una infinidad de símbolos que antaño provocaban éxtasis han dejado por completo de conmover a nadie. Los museos y los libros de folklore están llenos de emblemas y encantamientos muertos, puesto que no hay poder alguno en el símbolo, salvo el que adquiere por asociación en la mente humana.
Los símbolos que han perdido su poder, y los símbolos incesantemente sugeridos que no logran echar raíces, nos recuerdan que si fuéramos lo suficientemente pacientes como para estudiar en detalle la circulación de un símbolo, contemplaríamos una historia enteramente secular.
En el discurso de campaña de Hughes, en los Catorce Puntos, en el proyecto de Hamilton, se emplean símbolos. Pero son empleados por alguien en un momento determinado. Las palabras en sí mismas no cristalizan un sentimiento aleatorio.
Las palabras deben ser pronunciadas por personas que estén estratégicamente ubicadas, y deben ser pronunciadas en el momento oportuno. De lo contrario, son puro viento.
Los símbolos deben reservarse. Pues en sí mismos no significan nada, y la elección de símbolos posibles es siempre tan vasta que nosotros, como el