pueden ser capitalizados convirtiéndolos en una tirada que pueda venderse a fabricantes y comerciantes. Y aquellos a quienes es más importante capitalizar son los que tienen más dinero para gastar.
Dicha prensa está obligada a respetar el punto de vista del público comprador. Es para este público comprador que los periódicos son redactados y publicados, pues sin ese apoyo el periódico no puede sobrevivir.
Un periódico puede desafiar a un anunciante, puede atacar a un poderoso interés bancario o de transporte, pero si enajena al público comprador, pierde el activo indispensable de su existencia.
El señor John L. Given, [Footnote: Making a Newspaper, p. 13. This is the best technical book I know, and should be read by everyone who undertakes to discuss the press. Mr. G. B. Diblee, who wrote the volume on The Newspaper in the Home University Library says (p. 253), that "on the press for pressmen I only know of one good book, Mr. Given's."] antiguamente del New York Evening Sun, declaró en 1914 que, de entre más de dos mil