# LA COMUNIDAD AUTOSuficiente
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QUE grupos de personas egoístas se embarcaran en una lucha por la existencia si chocaban entre sí siempre ha sido evidente. Tanta verdad hay al menos en aquel famoso pasaje del Leviatán donde Hobbes dice que «aunque nunca hubiera habido un tiempo en que hombres particulares se hallaran en situación de guerra unos contra otros, sin embargo, en todo tiempo, los reyes y personas de autoridad soberana, a causa de su independencia, se encuentran en continuos celos, y en el estado y postura de los gladiadores, teniendo las armas apuntadas y los ojos fijos el uno en el otro…» [Footnote: Leviatán, cap. XIII. De la condición natural del género humano en lo que concierne a su felicidad y su miseria.]
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Para eludir esta conclusión, una gran rama del pensamiento humano, que tuvo y tiene muchas escuelas, procedió de la siguiente manera: concibió un patrón idealmente justo de relaciones humanas en el que cada persona tenía funciones y derechos bien definidos.
Si desempeñaba a conciencia el papel que le había tocado en suerte, no importaba que sus opiniones fueran acertadas o erróneas. Él cumplía con su deber, el prójimo cumplía con el suyo, y todas las personas cumplidas juntas formaban un mundo armonioso.
Cada sistema de castas ilustra este principio; lo encuentras en la República de Platón y en Aristóteles, en el ideal feudal, en los círculos del