Parecería a partir de esto que existe un conjunto de verdades conocidas, y una serie de esperanzas bien fundadas, que son prostituidas por una conspiración más o menos consciente de los ricos propietarios de periódicos.
Si esta teoría es correcta, de ella se desprende una determinada conclusión. Consiste en que el hermoso cuerpo de la verdad sería inviolable en una prensa que no estuviera vinculada en modo alguno a los Grandes Negocios. Pues si llegara a suceder que una prensa no controlada por los Grandes Negocios, y ni siquiera amistosa con ellos, de algún modo no contuviera el hermoso cuerpo de la verdad, algo iría mal en la teoría del señor Sinclair.
Existe tal prensa. Por extraño que parezca, al proponer un remedio, el Sr. Sinclair no aconseja a sus lectores que se suscriban al periódico radical más cercano. ¿Por qué no?
Si los problemas del periodismo estadounidense se remontan al Brass Check [Cheque de Bronce] del Gran Capital, ¿por qué el remedio no radica en leer los periódicos que no aceptan en ningún sentido remoto el Brass Check? ¿Por qué subvencionar una «Noticia Nacional» con un gran consejo de administración «de todos los credos o causas» para imprimir un periódico lleno de hechos «sin importar a quién se perjudique, si al Steel Trust o a los I. W. W., a la Standard Oil Company o al Partido Socialista»? Si el problema es el Gran Capital, es decir, el Steel Trust, la Standard Oil y similares, ¿por qué no instar a todo el mundo a leer los periódicos de los I. W. W. o los socialistas?
El señor Sinclair no dice por qué no. Pero la razón es simple. No puede convencer a nadie, ni siquiera a sí mismo, de que la prensa anticapitalista es el remedio para la prensa capitalista. Ignora la prensa anticapitalista tanto en su teoría del Brass Check como en su propuesta constructiva.
Pero si usted está diagnosticando el periodismo estadounidense, no puede ignorarlo. Si lo que le importa es «el bello cuerpo de la verdad»,