El incesante interés del señor Hearst por la alta sociedad satisface a personas que nunca esperan pertenecer a la alta sociedad, y que sin embargo se las arreglan para obtener cierto embellecimiento a partir de la vaga sensación de que forman parte de la vida sobre la que leen. En las grandes ciudades «el diario impreso de la ciudad natal» tiende a ser el diario impreso de un grupo elegante.
Y es, como ya hemos señalado, la prensa diaria de las ciudades la que soporta la carga de llevar noticias lejanas al ciudadano de a pie. Pero no son principalmente sus noticias políticas y sociales las que sostienen la circulación. El interés por ellas es intermitente, y pocos editores pueden confiar exclusivamente en esto. El periódico, por lo tanto, adopta una variedad de otros contenidos, todos diseñados principalmente para mantener unido a un grupo de lectores que, en lo que respecta a las grandes noticias, no están en condiciones de ser críticos.
Además, como gran novedad, la competencia en cualquier comunidad no es muy seria. Los servicios de prensa estandarizan los principales acontecimientos; solo de vez en cuando se consigue una gran exclusiva; al parecer, no existe un público lector muy numeroso para un reportaje de la envergadura del que ha hecho que The New York Times de los últimos años sea indispensable para hombres de todas las tendencias de opinión.
Para diferenciarse y conseguir un público fiel, la mayoría de los periódicos tienen que salir del ámbito de las noticias generales. Recurren a los deslumbrantes niveles de la sociedad, al escándalo y al crimen, a los deportes, fotos, actrices, consejos para los desamorados, notas de secundaria, páginas de mujeres, páginas de compradores, recetas de cocina, ajedrez, whist, jardinería, tiras cómicas, un apasionamiento estruendoso, no porque los editores y directores se interesen por todo lo que no sea la noticia, sino porque tienen que encontrar alguna manera de retener a esa supuesta multitud de lectores apasionadamente interesados, de quienes algunos críticos de la prensa suponen que claman por la verdad y nada más que la verdad.