Para los organizadores de este certamen, y probablemente para la mayoría de los actores, parecía como si hubieran logrado expresar la dificultad más íntima para la asociación amistosa entre los pueblos más antiguos de América y los más recientes. La contradicción de sus estereotipos interfería con el pleno reconocimiento de su humanidad común. La gente que cambia sus nombres sabe esto. Pretenden cambiarse a sí mismos, y la actitud de los desconocidos hacia ellos.
Hay, por supuesto, cierta conexión entre la escena exterior y la mente a través de la cual la observamos, del mismo modo que hay algunos hombres de pelo largo y mujeres de pelo corto en las reuniones radicales. Pero para el observador apresurado basta una ligera conexión.
Si hay dos cabezas cortadas a melena y cuatro barbas entre el público, será un público melenudo y barbudo para el reportero que sepa de antemano que tales reuniones están compuestas por personas con estos gustos en cuanto al cuidado de su pelo.
Hay una conexión entre nuestra visión y los hechos, pero a menudo es