# ESTEREOTIPOS
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Cada uno de nosotros vive y trabaja en una pequeña parte de la superficie terrestre, se mueve en un círculo reducido y, de estos conocidos, solo conoce íntimamente a unos pocos.
De cualquier evento público que tenga efectos amplios vemos, en el mejor de los casos, tan solo una fase y un aspecto. Esto es tan verdad para los eminentes iniciados que redactan tratados, hacen leyes y emiten órdenes, como lo es para aquellos para quienes se enmarcan los tratados, a quienes se les promulgan leyes y hacia quienes se dirigen las órdenes.
Inevitablemente nuestras opiniones abarcan un espacio mayor, un alcance temporal más prolongado, un número de cosas más grande de lo que podemos observar directamente. Por lo tanto, tienen que reconstruirse a partir de lo que otros han comunicado y de lo que podemos imaginar.
Yet even the eyewitness does not bring back a naeve picture of the scene. [Footnote: E. g. cf. Edmond Locard, L'Enquete Criminelle et les Methodes Scientifiques. A great deal of interesting material has been gathered in late years on the credibility of the witness, which shows, as an able reviewer of Dr. Locard's book says in The Times (London) Literary Supplement (August 18, 1921), that credibility varies as to classes of witnesses and classes of events, and also as to type of perception. Thus, perceptions of touch, odor, and taste have low evidential value. Our