no solo dividir a la humanidad en clases, sino proveer a cada clase de una visión de su interés y de una política coherente para obtenerlo. Sin embargo, nada es más cierto que el hecho de que todas las clases de hombres se encuentran en constante perplejidad acerca de cuáles son sus intereses. [Nota a pie de página: De hecho, a la hora de la verdad, Lenin abandonó por completo la interpretación materialista de la política. De haberse aferrado sinceramente a la fórmula marxista cuando tomó el poder en 1917, se habría dicho a sí mismo: según las enseñanzas de Marx, el socialismo se desarrollará a partir de un capitalismo maduro... heme aquí, al control de una nación que apenas está entrando en un desarrollo capitalista... es verdad que soy socialista, pero soy un socialista científico... de ello se deduce que por el momento toda idea de una república socialista está fuera de discusión... debemos impulsar el capitalismo para que pueda tener lugar la evolución que Marx predijo. Pero Lenin no hizo nada de eso. En lugar de esperar a que la evolución evolucionara, intentó, mediante la voluntad, la fuerza y la educación, desafiar el proceso histórico que su filosofía presuponía.
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Capítulo XII: El interés propio reconsiderado
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