Es el árbitro final en todas las cuestiones de política y jurisdicción entre los gremios. Aprueba leyes constitucionales que fijan las funciones de los órganos funcionales. Nombra a los jueces. Confiere poderes coercitivos a los gremios y ratifica sus estatutos internos siempre que estos impliquen coerción. Declara la guerra y hace la paz. Controla las fuerzas armadas. Es el máximo representante de la nación en el extranjero. Resuelve cuestiones de límites dentro del Estado nacional. Crea nuevos órganos funcionales o distribuye nuevas funciones entre los antiguos. Dirige la policía. Dicta todas las leyes necesarias para regular la conducta personal y la propiedad personal.
Estas facultades no son ejercidas por una sola comuna, sino por una estructura federal de comunas locales y provinciales con una comuna nacional en la cúspide.
El Sr. Cole es, por supuesto, bienvenido a insistir en que este no es un Estado soberano, pero si hay un poder coercitivo del que goza actualmente cualquier gobierno moderno para el cual se haya olvidado de hacer espacio, no logro pensar en él.