El departamento debería tener el derecho de proponer métodos contables a la secretaría, y si la propuesta es rechazada, o violada después de haber sido aceptada, de apelar en virtud de su carta constitutiva ante el Congreso.
En primera instancia, cada oficina de inteligencia sería el nexo de unión entre el Congreso y el Departamento, un nexo mejor, a mi juicio, que la comparecencia de los secretarios del gabinete en el pleno de ambas cámaras, la de representantes y el Senado, aunque una propuesta no excluye en modo alguno la otra.
El negociado sería el ojo del Congreso sobre la ejecución de su política. Sería la respuesta ministerial a la crítica del Congreso.
Y después, dado que el funcionamiento del Departamento sería permanentemente visible, tal vez el Congreso dejaría de sentir la necesidad de esa legislación minuciosa nacida de la