más sufrirá su significado al ser vertido en el habla estándar y distribuido de nuevo entre mentes ajenas. [Footnote: En mayo de 1921, las relaciones entre Inglaterra y Francia se vieron tensadas por la insurrección de M. Korfanty en la Alta Silesia. La corresponsalía en Londres del Manchester Guardian (20 de mayo de 1921) contenía la siguiente nota:]
"El intercambio franco-inglés en palabras.
"En círculos bien familiarizados con los usos y el carácter franceses, encuentro una tendencia a pensar que nuestra prensa y nuestra opinión pública han mostrado una sensibilidad excesiva ante el lenguaje vivo y a veces destemperado de la prensa francesa durante la presente crisis. Un observador neutral y bien informado me planteó la cuestión de la siguiente manera.
Las palabras, como el dinero, son fichas de valor. Representan sentido, por lo tanto, y al igual que el dinero, su valor representativo sube y baja. La palabra francesa «etonnant» fue usada por Bossuet con un terrible peso de significado que hoy ha perdido. Algo similar puede observarse con la palabra inglesa «awful». Algunas naciones tienden por constitución a minimizar, otras a exagerar. Lo que el Tommy británico llamaba un lugar poco saludable solo podía ser descrito por un soldado italiano mediante un vocabulario rico ayudado por una exubertante mímica. Las naciones que minimizan mantienen sanas sus divisas de palabras. Las naciones que exageran padecen de inflación en su lenguaje.
"Expresiones tales como «un erudito distinguido», «un escritor inteligente», deben traducirse al francés como «un gran sabio», «un maestro exquisito». Es una mera cuestión de cambio, del mismo modo que en Francia una libra paga 46 francos, y sin embargo se sabe que eso no aumenta su valor en el país de origen. Los ingleses que leen la prensa francesa deberían esforzarse por realizar una operación mental similar a la