tanto peor para todos nosotros... no está en el orden de la naturaleza que yo deba encargarme de un motín... no está en el orden de la filosofía que yo deba considerar el motín... sé cómo navegar... no sé cómo navegar un barco lleno de marinero —y si no ven que soy el hombre para timonear, no puedo evitarlo. Todos iremos a dar contra las rocas, ellos para ser castigados por sus pecados; yo, con la certeza de que sabía más...
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Siempre que apelamos a la razón en la política, la dificultad de esta parábola reaparece. Pues hay una dificultad inherente en usar el método de la razón para lidiar con un mundo desprovisto de razón.
Aun si se supone con Platón que el verdadero piloto sabe lo que es mejor para el barco, hay que recordar que no es tan fácil de reconocer, y que esta incertidumbre deja a gran parte de la tripulación inconvencida. Por definición, la tripulación no