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CAPÍTULO XXIII. LA NATURALEZA DE LAS NOTICIAS

de béisbol. Ningún policía lo detuvo, pero un reportero cronometró su velocidad y la publicó a la mañana siguiente. Babe Ruth es un hombre excepcional. Los periódicos no pueden cronometrar a todos los automovilistas. Tienen que recibir sus noticias sobre el exceso de velocidad de la policía.]

Las malas condiciones como tales no son ninguna novedad, porque, salvo en casos excepcionales, el periodismo no es un reportaje de primera mano sobre la materia prima. Es un reportaje sobre dicha materia una vez que ha sido estilizada.

Así, las malas condiciones podían convertirse en noticia si la Junta de Sanidad informaba de una tasa de mortalidad inusualmente alta en una zona industrial. A falta de una intervención de este tipo, los hechos no se convierten en noticia hasta que los trabajadores se organizan y hacen una demanda a sus empleadores. Aun así, si se da por sentado un acuerdo fácil, el valor periodístico es bajo, se remediuen o no las condiciones mismas en el acuerdo.

Pero si las relaciones laborales colapsan en una huelga o un cierre patronal, el valor informativo aumenta. Si la paralización afecta a un servicio del que los lectores de los periódicos dependen de forma inmediata, o si conlleva una alteración del orden, el valor informativo es aún mayor.

El problema subyacente aparece en las noticias a través de ciertos síntomas fácilmente reconocibles: una demanda, una huelga, un disturbio. Desde el punto de vista del trabajador, o del buscador desinteresado de justicia, la demanda, la huelga y el disturbio son meros incidentes en un proceso que para ellos es ricamente complejo. Pero dado que todas las realidades inmediatas quedan fuera de la experiencia directa tanto del reportero como del público especial que sostiene a la mayoría de los periódicos, por lo general tienen que esperar una señal en forma de

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