Desde que se escribió esto, Lenin ha abandonado el comunismo basándose en que Rusia no posee la base necesaria de un capitalismo maduro. Ahora dice que Rusia debe crear el capitalismo, el cual creará un proletariado, que algún día creará el comunismo. Esto es, al menos, coherente con el dogma marxista. Pero demuestra cuán poco determinismo hay en las opiniones de un determinista.]
Esto disuelve el impacto del determinismo económico. Pues si nuestros intereses económicos se componen de nuestros conceptos variables de dichos intereses, entonces, como llave maestra de los procesos sociales, la teoría fracasa. Dicha teoría asume que los hombres solo son capaces de adoptar una versión de su interés y que, habiéndola adoptado, avanzan fatalmente para realizarla. Asume la existencia de un interés de clase específico.
Esa suposición es falsa. Un interés de clase puede concebirse de manera amplia o estrecha, egoísta o desinteresada, a la luz de ningún hecho, de algunos hechos, de muchos hechos, de la verdad y del error. Y así se desploma el remedio marxista para los conflictos de clase. Dicho remedio supone que, si toda la propiedad pudiera poseerse en común, las diferencias de clase desaparecerían. La suposición es falsa. Bien podría la propiedad poseerse en común y, sin embargo, no concebirse como un todo. En el momento en que cualquier grupo de personas dejara de ver el comunismo de una manera comunista, se dividiría en clases sobre la base de lo que viera.
Con respecto al orden social existente, el socialismo marxista enfatiza el conflicto de la propiedad como creador de opinión; con respecto a la clase trabajadora, vagamente definida, ignora el conflicto de la propiedad como base de la agitación; con respecto al futuro, imagina una sociedad sin conflicto de propiedad y, por lo tanto, sin conflicto de opinión.