Al poner a los alemanes muertos en el centro de la imagen, y al omitir la mención de los franceses muertos, se construyó una visión muy particular de la batalla. Era una visión diseñada para neutralizar los efectos de los avances territoriales alemanes y la impresión de poder que la persistencia de la ofensiva estaba causando. Era también una visión que tendía a hacer que el público aceptara la desmoralizadora estrategia defensiva impuesta a los ejércitos aliados.
Para el público, acostumbrado a la idea de que la guerra consiste en grandes movimientos estratégicos, ataques de flanco, encirculamientos y rendiciones dramáticas, le fue necesario olvidar gradualmente ese cuadro en favor de la terrible idea de que la guerra se ganaría igualando vidas. Mediante su control sobre todas las noticias del frente, el Estado Mayor sustituyó una visión de los hechos que se comportaba con esta estrategia.
El Estado Mayor de un ejército en campaña está situado de tal manera que, dentro de amplios límites, puede controlar lo que el público percibirá. Controla la selección de los corresponsales que van al frente, controla sus movimientos en el frente, lee y censura sus mensajes desde el frente y opera los cables. El Gobierno que respalda al ejército, mediante su control de los cables y pasaportes, correos y aduanas y bloqueos, incrementa dicho control. Lo enfatiza mediante su poder legal sobre los editores, sobre las reuniones públicas y a través de su servicio secreto. Pero, en el caso de un ejército, el control dista mucho de ser perfecto. Siempre está el comunicado del enemigo, el cual, en estos días de telegrafía sin hilos, no puede ocultarse a los neutrales. Por encima de todo está la charla de los soldados, que llega de vuelta desde el frente y se propaga cuando están de permiso. [Nota al pie: Durante semanas antes del ataque estadounidense en St. Mihiel y en el Argonne-Meuse, todo el mundo en Francia le contaba a todo el mundo el gran secreto.] Un ejército es algo difícil de manejar. Y es por eso que la censura naval y diplomática es casi siempre mucho más completa. Menos gente sabe lo que está pasando y sus actos son supervisados más fácilmente.