la dificultad no es mucho mayor; si es una coalición por un objetivo común, entonces depende de la cordialidad de la alianza; ya hemos tratado este
- Sobre la situación del teatro de la guerra en el cual hacen su aparición los diferentes ejércitos hostiles.
Si las fuerzas del enemigo están reunidas en un solo ejército sobre un teatro de guerra, constituyen en realidad una unidad y no necesitamos indagar más; si están en un teatro de guerra, pero en ejércitos separados que pertenecen a diferentes Potencias, ya no hay una unidad absoluta; existe, sin embargo, una interdependencia de las partes suficiente para que un golpe decisivo en una de ellas derribe a la otra por el impacto.
Si los ejércitos están apostados en teatros de guerra contiguos entre sí y no separados por grandes obstáculos naturales, existe también en tal caso una influencia decidida del uno sobre el otro; pero si los teatros de guerra están muy alejados, si hay territorio neutral, grandes montañas, etc., de por medio, entonces la influencia es muy dudosa e improbable también; si se encuentran en lados completamente opuestos del Estado contra el cual se hace la guerra, de modo que las operaciones dirigidas contra ellos deban divergir en líneas excéntricas, entonces casi todo rastro de conexión llega a su fin.
Si Prusia era atacada por Francia y Rusia al mismo tiempo, sería, en lo que respecta a la conducción de la guerra, casi lo mismo que si hubiera dos guerras separadas; al mismo tiempo, la unidad se manifestaría en las negociaciones.
Sajonia y Austria, por el contrario, como potencias militares en la Guerra de los Siete Años, debían ser consideradas como una sola; lo que sufría la una lo sentía también la otra, en parte porque los teatros de guerra se encontraban en la misma dirección para Federico el Grande, en parte porque Sajonia carecía de independencia política.