Y donde una concepción y un lenguaje simples son suficientes, recurrir a lo complejo resulta afectado y pedante. La concepción de ley en relación con la acción no puede utilizarse en la teoría de la conducción de la guerra porque, debido a la variabilidad y diversidad de los fenómenos, no existe en ella ninguna determinación de carácter tan general como para merecer el nombre de ley.
Pero los principios, las reglas, las prescripciones y los métodos son concepciones indispensables para una teoría de la conducción de la guerra, en la medida en que dicha teoría conduce a doctrinas positivas, porque en las doctrinas la verdad solo puede cristalizarse en tales formas.
Como la táctica es la rama de la conducción de la guerra en la que la teoría puede acercarse más a la doctrina positiva, por lo tanto, estos conceptos aparecerán en ella con mayor frecuencia.
No emplear la caballería contra infantería formación cerrada excepto en algún caso de urgencia especial, emplear las armas de fuego únicamente dentro del alcance eficaz en el combate, ahorrar las fuerzas tanto como sea posible para la lucha final; estos son principios tácticos.
Ninguno de ellos puede aplicarse de manera absoluta en todos los casos, pero deben estar siempre presentes en la mente del Jefe, para que no se pierda el beneficio de la verdad contenida en ellos en los casos en que dicha verdad pueda ser de provecho.
Si por el insólito modo de cocinar de un campamento enemigo se infiere su movimiento, si la exposición intencional de tropas en un combate indica un falso ataque, entonces este modo de discernir la verdad se llama regla, porque de una sola circunstancia visible se extrae aquella conclusión que se corresponde con la misma.
Si es una regla atacar al enemigo con renovado vigor tan pronto como este empieza a mover su artillería en el combate, de este hecho en