Codal
nydus/On WarPublic
Page 87 of 1119
Table of Contents

CAPÍTULO II. Fines y medios en la guerra

Que esto sea así, lo prueba la historia militar con un centenar de ejemplos. Cuántos de esos casos pueden justificarse, es decir, sin incurrir en una contradicción, y si algunas de las celebridades que surgieron de ellos resistirían la crítica, lo dejaremos sin decidir, pues todo lo que tenemos que ver con el asunto es mostrar la posibilidad de tal curso de los acontecimientos en la guerra.

No tenemos en la guerra más que un solo medio: el combate; pero este medio, debido a la infinita variedad de caminos en que puede aplicarse, nos conduce por todos los derroteros diferentes que la multiplicidad de los objetos permite, de modo que parece que no hemos ganado nada; mas no es así, porque de esta unidad de medios brota un hilo que facilita el estudio del asunto, a medida que recorre toda la red de la actividad militar y la mantiene unida.

Pero hemos considerado la destrucción de las fuerzas del enemigo como uno de los objetivos que pueden perseguirse en la guerra, y hemos dejado sin decidir qué importancia relativa debe atribuírsele entre otros objetivos. En ciertos casos dependerá de las circunstancias, y como cuestión general hemos dejado su valor sin determinar.

Se nos vuelve a plantear el asunto una vez más, y podremos hacernos una idea del valor que necesariamente hay que concederle.

El combate es la única actividad en la guerra; en el combate, la destrucción del enemigo que se nos opone es el medio para alcanzar el fin; lo es incluso cuando el combate no llega a tener lugar efectivamente, porque en ese caso subyace en la base de la decisión la suposición, en cualquier caso, de que dicha destrucción debe considerarse fuera de toda duda. Se deduce, por tanto, que la destrucción de la fuerza militar del enemigo es la piedra angular de toda acción en la guerra, el gran soporte de todas las combinaciones, que descansan sobre ella como el arco sobre sus estribos.

87