en número que por sí misma invirtió la situación de los combatientes con tanta seguridad que la victoria francesa en Malo-Yaroslávets ya no pudo alterarla sustancialmente.
Ningún otro estado europeo tiene las dimensiones de Rusia, y en muy pocos puede imaginarse una línea de retirada de 100 millas de longitud.
Pero tampoco una potencia como la de los franceses en 1812 aparecerá fácilmente bajo otras circunstancias, y menos aún una superioridad numérica como la que existía al comienzo de la campaña, cuando el ejército francés doblaba con creces al de su adversario, además de su indudable superioridad moral.
Por lo tanto, lo que aquí solo se logró al cabo de 100 millas, tal vez pueda conseguirse en otros casos al cabo de 50 o 30 millas.
Las circunstancias que favorecen este modo de defensa son:
- Un país poco cultivado.
- Un pueblo leal y guerrero.
- Una estación inclemente.
Todas estas cosas aumentan la dificultad de mantener un ejército, hacen necesarios grandes convoyes, muchos destacamentos, tareas fatigosas, provocan la propagación de enfermedades y facilitan al defensor las operaciones contra los flancos.
Por último, aún nos queda por hablar de la masa absoluta por sí sola de la fuerza armada, en cuanto influye en el resultado.
Está en la naturaleza de la cosa misma que, con independencia de la relación mutua de las fuerzas opuestas, una fuerza pequeña se agote antes que una mayor y, por tanto, que su trayectoria no pueda ser tan larga, ni su teatro de guerra tan amplio.