Pero en las ciudades más pequeñas, o incluso en las aldeas, los suministros distaban mucho de ser suficientes; pues una población de 3000 o 4000 habitantes en una milla cuadrada, lo cual sería mucho para semejante espacio, solo bastaría para alimentar a 3000 o 4000 soldados, y si toda la masa de tropas es numerosa, tendrían que extenderse por una superficie de terreno tal, a este ritmo, que difícilmente sería compatible con otros aspectos esenciales.
Pero en los países llanos, y aun en las ciudades pequeñas, la cantidad de esa clase de víveres que son esenciales en la guerra es por lo general mucho mayor; la provisión de pan que tiene un campesino es por lo común adecuada para el consumo de su familia durante varios días, tal vez de ocho a catorce; la carne se puede obtener a diario, los productos vegetales suelen encontrarse en cantidad suficiente como para durar hasta la cosecha siguiente. Por lo tanto, en los acantonamientos que nunca han sido ocupados no hay dificultad para subsistir con tropas que tripliquen