De ahí que se trate de una cuestión de superioridad por una u otra parte. Como toda disminución de poder en un bando debe considerarse como un aumento en el opuesto, se deduce, por supuesto, que esta doble corriente, este flujo y reflujo, tiene lugar tanto si las tropas avanzan como si retroceden.
Por consiguiente, es necesario averiguar la causa principal de esta alteración en un caso para determinar la otra juntamente con ella.
Al avanzar, las causas más importantes del aumento de fuerza que el atacante adquiere son:
- La pérdida que sufre el ejército del enemigo, porque suele ser mayor que la del atacante.
- La pérdida que el enemigo sufre en medios militares inertes, tales como almacenes, depósitos, puentes, etc., y que el asaltante no comparte con él.
- Que desde el momento en que el atacante entra en el territorio enemigo, se produce una pérdida de provincias para la defensa y, por consiguiente, de las fuentes de nuevas fuerzas militares.
- Que el ejército en avance obtenga una porción de esos recursos; en otras palabras, que obtenga la ventaja de vivir a expensas del enemigo.
- La pérdida de la organización interna y de la acción regular de todo lo que está del lado del enemigo.
- Que los aliados del enemigo se desvíen de él, y otros se unan al conquistador.
- Por último, el desaliento del enemigo, que en cierta medida deja caer las armas de las manos.