críticos no han sido capaces de sugerir un curso mejor. La resistencia a un ejército de socorro dentro de las líneas de circunvalación había caído en tal descrédito y desprecio que parece haber escapado por completo a la consideración como recurso. Y, sin embargo, en el reinado de Luis XIV dicha medida se empleó con tanto éxito que solo podemos atribuir a la fuerza de la moda el hecho de que, cien años después, a nadie se le ocurriera siquiera proponer semejante medida.
Si la viabilidad de semejante plan se hubiera considerado tan solo por un momento, un análisis más detallado de las circunstancias habría demostrado que 40.000 de los mejores infantes del mundo bajo el mando de Buonaparte, apostados tras sólidas líneas de circunvalación en torno a Mantua, tenían tan poco que temer de los 50.000 hombres que acudían en su socorro bajo las órdenes de Wurmser, que era muy improbable que ni siquiera se intentara asaltar sus líneas.
No trataremos de demostrar este punto aquí, pero creemos que se ha dicho lo suficiente para evidenciar que este recurso merecía ser tomado en consideración.