Las causas que condicionan el uso del combate en la Estrategia pueden dividirse fácilmente en elementos de distinta índole, tales como los elementos morales, físicos, matemáticos, geográficos y estadísticos.
La primera clase incluye todo lo que puede ser evocado por las cualidades y los efectos morales; a la segunda pertenece la masa total de la fuerza militar, su organización, la proporción de las tres armas, etc., etc.; a la tercera, el ángulo de las líneas de operación, los movimientos concéntricos y excéntricos en la medida en que su naturaleza geométrica tenga algún valor en el cálculo; a la cuarta, las influencias del terreno, como puntos dominantes, colinas, ríos, bosques, caminos, etc., etc.; por último, a la quinta, todos los medios de abastencimiento.
La separación de estas cosas de una vez por todas en la mente es útil para dar claridad y ayudarnos a estimar de inmediato, a un valor mayor o menor, las diferentes clases a medida que avanzamos. Pues, al considerarlas por separado, muchas pierden por sí mismas su importancia prestada; uno siente, por ejemplo, con toda claridad que el valor de una base de operaciones, incluso si no consideramos en ella nada más que su posición relativa respecto a la línea de operaciones, depende mucho menos en esa forma simple del elemento geométrico del ángulo que forman entre sí, que de la naturaleza de los caminos y del país por el que atraviesan.
Pero tratar sobre la Estrategia de acuerdo con estos elementos sería la idea más desacertada que pudiera concebirse, pues dichos elementos son por lo general múltiples y están íntimamente conectados entre sí en cada una de las operaciones de la Guerra.