# 1. INTRODUCCIÓN.
Proponemos considerar primero los elementos simples de nuestro tema, después cada rama o parte, y, por último, el todo en todas sus relaciones; avanzando por tanto de lo simple a lo complejo.
Pero nos es necesario comenzar con una ojeada a la naturaleza del todo, porque es particularmente necesario que, al considerar cualquiera de las partes, se tenga siempre presente su relación con el todo.
2. DEFINICIÓN.
No entraremos en ninguna de las definiciones abstrusas de la guerra empleadas por los publicistas. Nos atendemos al elemento de la cosa misma, a un duelo.
La guerra no es más que un duelo a gran escala. Si queremos concebir como una unidad la innumerable cantidad de duelos que componen una guerra, lo haremos mejor si nos imaginamos a dos luchadores. Cada uno se esfuerza por medio de la fuerza física en obligar al otro a someterse a su voluntad; cada uno procura derribar a su adversario y dejarlo así incapacitado para toda resistencia posterior.
La guerra es, por tanto, un acto de violencia destinado a forzar al adversario a cumplir nuestra voluntad.
La violencia se arma con los inventos del Arte y de la Ciencia para combatir contra la violencia. Restricciones autovuestras, casi imperceptibles y apenas dignas de mención, llamadas usos del Derecho Internacional, la acompañan sin mermar esencialmente su poder.